

Aún duerme
Estaba saliendo de la habitación del hospital de visitarlo, cuando una enfermera me pregunto quien era el enfermo, ya que le habían hablado de él, pero era la primera visita que ella había visto que tenia.
Arturo, le empecé a contar, Arturo, era un viejo amigo de la escuela, era un tipo como cualquier otro, contento, reilón, buen amigo, el soltero del grupo, ya que como el mismo decía con una sonrisa en los labios, que no había mujer tan tonta que lo aguantara. En el fondo Arturo era un tipo mas bien melancólico, un tanto bohemio, de pocos amigos, ya que siendo siempre el que le daba el toque cómico a las reuniones y era muy sociable en ellas, en realidad mas bien era una persona muy solitaria.
Esto cambio cuando en una de esas tantas reuniones en las que él era uno de los principales invitados, no se si tanto por su gracia o porque siempre terminaba en la cocina inventando algo para los invitados, en esa reunión conoció a Ana Maria, la hermana menor de una de las chicas, que recién llegaba de España.
Invite a la enfermera a que fuera conmigo al café del hospital, para seguirle contando la historia, ya que le note un gran interés por mi amigo, y a mi, hablar de él me permitía recordarlo.
Ya sentados, le seguí contando…
Nunca había visto a Arturo tan interesado en alguien, en esa reunión me acuerdo, se quedo sentado en la cocina con Ana Maria charlando hasta las mil, hasta que el dueño de casa, después de despedir a todos, al entrar a su cocina se encontró con ambos.
Nunca mas lo volví a ver a Arturo en una reunión, solo me lo encontraba en la calle, o cuando lo llamaba por alguna cuestión de trabajo, ya que mas de una vez me asesoraba en las compras de equipos.
Todos los comentarios de las reuniones se centraban en que Arturo y Ana Maria se habían perdido, desde esa primera noche no se dejaron de ver un día, hasta que se fueron a vivir juntos y andaban siempre de arriba para abajo, pero siempre juntos. Tu nunca te encontrabas a uno sin el otro, eran inseparables, y pareciera que no necesitaban mas gente alrededor de ellos, ya que se aislaron tanto que llego al punto que nadie sabia nada de ellos por meses.
Un día, Ana Maria tuvo que volver a España por cosas de papeleos y trabajo, así que esa seria su primera separación, ya que solo se iba por dos días, y no podían darse el lujo de pagar el segundo pasaje.
Allí fue, en ese viaje, cuando el mundo de Arturo se cayo a pedazos, ya que Ana Maria bajando del avión le vino un ataque y quedo allí tendida. Muy bien no se que tuvo, ya que tampoco quise preguntarle mucho a Arturo, porque era muy doloroso para él, se le veía en la cara.
En esos tiempos, por cosas de trabajo veía a Arturo todos los días, pero ya no era el mismo, la alegría de su rostro había desaparecido, era seco, trabajaba en lo encomendado y se iba a casa, donde como el me contaba se iba de frente a su cama, ya que la veía a Ana Maria en sueños. Según él, cuando dormía estaba con ella, cosa que a mí me parecía muy extraña, pero no quería contrariarlo pidiéndole mas explicaciones.
Pero las cosas se volvieron extrañas con él, cada vez llegaba mas tarde a la oficina, decía que no podía despertarse, había desconectado el teléfono y el timbre de su casa, ya que no quería ser despertado. Yo empecé a preocuparme por este comportamiento, ya que pasaba mas tiempo dormido que despierto, hasta que un día en la tarde en la oficina, se despidió de mi en forma muy extraña, como si no volviera nunca mas, a pesar que yo sabia que tendría que volver al día siguiente por el trabajo. Pero esa despedida, me dejo muy preocupado. Al día siguiente no volvió por la oficina, y ya de noche fui a su casa a ver si le había pasado algo. Nadie respondía, nadie lo había visto, ni el portero, así que ya muy preocupado, con la ayuda de otro amigo entramos a su casa forzando la cerradura esa noche, y lo encontramos dormido en su cama, pero no pudimos despertarlo por mas que lo intentamos.
Lo trajimos a este hospital. El doctor nos dijo que estaba en un coma muy profundo, que no sabia el por qué, ya que físicamente estaba muy sano pero por algún motivo su mente no despertaba. Hoy, ya hace 4 años de esa noche.
Yo creo que el sigue dormido, ya que como el me decía, solo veía a Ana Maria en sueños, además, para serle sincero, desde esa noche en que lo encontramos allí en su cama hasta el día de hoy, cuatro años después, sigue dormido, pero tiene una extraña sonrisa en el rostro, una sonrisa que solo recuerdo habérsela visto ese día, aquel día en que conoció a Ana Maria.












